En las duchas

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27-07-09-sexo-gays-servicio-personalizado

Después de perder en un partido de tenis frente a mi mejor amigo, no estaba de ánimos para nada más, excepto para lo que se venía. Jugamos toda la tarde, así que apenas terminó, quise ir a refrescarme a las duchas del club. Como siempre, Julián, mi rival en el tenis, me acompañó.

Esa rutina la hacíamos siempre. Ambos teníamos muy buenos cuerpos gracias a los variados deportes que practicábamos. También ambos teníamos nuestros secretos compartidos: nos encantaba consumar relaciones de sexo gays en las duchas del club.

Nos conocíamos mucho y aunque no habíamos tenido tiempo de planear nada antes del partido, hicimos todo para lograr quedarnos solos y llevar a cabo nuestras más preciadas fantasías de sexo gays.

Finalmente, sin moros en la costa, Julián entró al vestuario y se desvistió. Yo estaba parado esperándolo apoyado en uno de los lavatorios. Ver ese cuerpo firme, sin imperfecciones hizo que se me parara de inmediato. Él lo notó pero siguió con su show. Lo que se venía era un espectáculo de aquellos de sexo gays.

Se metió en la ducha, y apenas logró mojarse todo, me llamó. Me conduje hacia donde estaba, me agarró y me metió con él así como estaba, vestido, sudado y sucio. Nos empezamos a besar frenéticamente. Parecía una eternidad desde la última vez que saciamos nuestras ganas de sexo gays. Ambos teníamos nuestras novias, pero nos encantaba darnos estos revolcones cada vez más seguido.

Esa tarde ambos cumplimos nuestras fantasías de sexo gays: besos, caricias, lamidas, penetración… mucha acción bien caliente terminó con nuestras energías.

Dos horas después de haber entrado, salimos del vestuario. Nos saludamos y volvimos a nuestras vidas habituales, no sin antes planificar nuestro próximo encuentro sexual.

Creado por: admin el 25/9/2009 a las 03:33
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Homofobia y exclusión

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En las sociedades actuales se ha manifestado una gran apertura mental que se ha venido gestando en las últimas décadas. Las minorías y los grupos que han estado en las sombras o que han ocupado un espacio muy reducido en las culturas, han tomado partido y se han hecho conocer. Sin embargo, no todos han sido bien recibidos y ha habido muchos casos de discriminación.

Una de los grupos que más ha padecido la discriminación es la comunidad homosexual. Este grupo de personas que usualmente tienen experiencias de sexo gays, han sido castigados y obligados, muchas veces, a vivir ocultos o en la clandestinidad.

La discriminación consiste en poner en diferentes niveles de importancia a dos personas o grupos distintos, en este caso, a quienes suelen poseer prácticas de sexo gays, en inferior condición que los demás grupos sociales.

El nombre que se le ha dado a esta práctica de exclusión es homofobia, dirigidas a individuos cuya intimidad se basa en sexo gays o tengan componentes homosexuales en su forma de ser.

Este sentimiento de repulsión se genera culturalmente. En algunos países, el hecho de practicar relaciones de sexo gays es considerado un delito.

Como está tan arraigada la homofobia en la sociedad, incluso algunas personas que apenas se descubren como homosexuales, sienten rechazo por sí mismos, sin percatarse que se hacen daño. Las relaciones homosexuales o de sexo gays, también tienen su raigambre en la religión y hasta en ciertas ramas de la salud.

Afortunadamente, este tipo de sentimientos de exclusión y rechazo va en decadencia, gracias a que las nuevas generaciones experimentan la vida, y sobre todo la sexualidad, con mayor libertad.

Creado por: admin el 19/9/2009 a las 03:33
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Identidad gay

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27-07-09-sexo-gays-identidad-gay

La identidad sexual de un ser humano es una compleja red de entramados físicos, emocionales y culturales. Los homosexuales son uno de las minorías con más problemas a la hora de aceptar su identidad sexual, generalmente porque existen dudas con respecto a su origen o condicionamientos sociales que no permiten desarrollar prácticas de sexo gays con plenitud.

El sexo de una persona se define biológicamente, es decir a través de los cromosomas y el código genético, que se encargan de desarrollar órganos sexuales masculinos o femeninos. Sin embargo, el género sexual tiene relación con la cultura en donde crezca la persona, y factores culturales y psicológicos que permiten construirlo. Las prácticas de sexo gays no se dan biológicamente, por lo que la orientación homosexual se determina por factores externos al organismo.

Quienes tienen sexo gays muchas veces se sienten socialmente obligados a ocultar su identidad sexual por cuestiones culturales, ya que hay sociedades en que se condena o se ve con malos ojos que una persona cuya apariencia es hombre, no se comporte sexualmente como la mayoría de las personas de sexo masculino.

Las experiencias de sexo gays pueden hasta llegar a ser confundidas con un deseo de la persona a cambiar su sexo biológico, o a pensar que quieren parecerse a las mujeres (o a los hombres, en el caso de lesbianas). Sin embargo, no todas las personas que llevan a cabo prácticas de sexo gays desean dejar de ser quienes son. Tal vez, la educación y la tolerancia, junto con el hecho de aceptar que no todos somos iguales, contribuya al bienestar de la sociedad y logren, en un futuro, que la homosexualidad deje de ser aquel rasgo casi único que identifica a las personas que la llevan consigo.

Creado por: admin el 12/9/2009 a las 03:33
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27-07-09-sexo-gays-homofobia-y-exclusion

Apenas me mudé a esta ciudad, conocí a Lucas, mi vecino. Tenemos la misma edad y los mismos gustos musicales, compartimos la pasión por la cocina y estudiamos para lograr ser profesionales de la gastronomía. Lo que yo no sabía en ese momento es que también compartíamos los deseos más íntimos y las ganas de concretar fantasías de sexo gays.

Todo lo descubrí una tarde de estudios, hace algunos días. Estábamos en su habitación, sin ganas de leer algunos apuntes de teoría que debíamos rendir. Él fue a buscar algo a la cocina, mientras yo, sentado en su computadora, encontré sin querer videos de sexo gays que tenía guardados. En ese momento confirmé lo que sospechaba: era homosexual, por eso, como yo, ninguno habíamos tenido novia en los 3 años que llevábamos de amistad.

Para hacérselo notar, me dirigí al baño y dejé abierta una página con fotos de sexo gays. Cuando volví él estaba viéndolas. Giré su silla y le di un beso. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacerlo; esa y otras fantasías de sexo gays con él rondaban mi cabeza, pero nunca me había animado hasta entonces.

Él me respondió el beso. Parecía que los dos veníamos conteniendo las ganas de cumplir nuestros deseos de sexo gays con el otro. Las palabras hubiesen estado de más en esos momentos, nuestros cuerpos y lenguas entrelazándose hablaban por sí mismos. No sabíamos qué iba a pasar después, pero parecía que el mundo se iba a acabar en ese momento.

De repente, sonó mi teléfono móvil. Mis padres necesitaban que regresara a casa.

Desde ese día no volví a verlo. Esa noche él partió de vacaciones con su familia, sin embargo hablamos todos los días, pero ninguno se ha animado a tocar de nuevo el tema.

Creado por: admin el 6/9/2009 a las 03:33
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Servicio personalizado

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27-07-09-sexo-gays-en-las-duchas

Hacía dos semanas que tenía el coche en reparaciones en lo de mi amigo Marcos y acababa de recibir la llamada que más ansiaba, me pedía que fuera a buscarlo. “Ven con tiempo, así te muestro lo que le hice… tal vez pueda hacerte un buen servicio personalizado a ti también”, me dijo por teléfono. De sólo pensar en las escenas de sexo gays que habíamos experimentado juntos, mi pene se puso bien duro.

A las 4 estaba allí. Marcos estaba atendiendo a unos clientes, sin camiseta debido al calor del verano, todo sudado y engrasado. Algunas de mis mayores fantasías de sexo gays, las había cumplido con él. Me encantan los hombres bien machos y con este tipo de profesiones.

Lo esperé en su oficina. Escuché que cerraba el taller… era hora de mi servicio especial. Entró ya con la polla dura. Nos besamos frenéticamente. Parecía una de las películas de sexo gays que tanto me gustaban. Me desvistió y me obligó a comerme sus 22 centímetros. No lo dudé y empecé a saborear. Su tono agresivo, casi obligándome a que cumpla sus órdenes era una de las cosas irresistibles de las ocasiones de sexo gays con Marcos.

De repente retiró todo de su escritorio y me puso boca arriba con las piernas en alto. Le pedí que no se detuviera. Quería tenerlo todo adentro mío.

Así fue. Representamos muchas posiciones de sexo gays, fundidos en el sudor de nuestros cuerpos rozándose. Nos encantaba variar.

Luego de una hora de sexo desenfrenado ambos acabamos exhaustos. Nos vestimos, nos tomamos un refresco y yo me retiré. Mi auto había quedado perfecto; yo, muy satisfecho. Tal vez en unos días necesite que se vuelva a averiar.

Creado por: admin el 1/9/2009 a las 03:37
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