
A Omar siempre le gustaron los amigos de su hermano. Desde los 10 años descubrió que su atracción hacia los hombres era real, pero fue en la adolescencia que empezó a experimentar momentos porno gays.
El primer contacto con imágenes porno gays fue a través de internet. Omar pasaba horas navegando por páginas porno gays, hablando con gente, disfrutando de masturbarse viendo los cuerpos de las fotos.
Debido a que vivía en un pueblo bastante pequeño, tuvo que ser cauteloso y aguardar hasta que se diera el momento de experimentar con alguien. Afortunadamente, su hermano, cinco años mayor que él, llevaba a sus amigos frecuentemente a su casa. Manuel era el más atractivo, el que protagonizaba todos los sueños porno gays que tenía Omar. Además era el que más relación tenía con éste.
Una noche, Manuel se quedó a dormir en su casa. Como su hermano no tenía lugar, lo hicieron dormir en la habitación de Omar. Se acostaron temprano y se pusieron a charlar. Para entonces Omar tenía 14 años y estaba con las hormonas a flor de piel. Como no podían dormirse Manuel le propuso navegar por internet para entretenerse.
Yendo de una página a otra, llegaron a una de imágenes porno gays. Fue el momento perfecto para Omar. Se acercó y besó a Manuel. Ambos se entrelazaron y se tumbaron en la cama besándose apasionadamente. Se sacaron la poca ropa que tenían encima y se masturbaron mutuamente.
Esa noche, por miedo, todo llegó hasta ahí. Días después, ambos volvieron a buscar el momento para estar solos y así concretar lo que dejaron pendiente.
Cuando tenía 20 años Nicolás tuvo su primera relación homosexual. Ya llevaba unos dos o tres años deseando que eso ocurriera, y recién llegó cuando en una oportunidad fue a un cine de películas porno gays de su ciudad. En esa ocasión conoció a Carlos, un maduro de 45 años con el cual aprendió todo lo que sabe de sexo.
Esa tarde había poca gente en el cine y estaban proyectando una de las películas porno gays más calientes de la época. De repente Nicolás sintió que lo tocaban. Al girar se encontró con ese hermoso hombre de bigotes y barba que lo hizo estremecer cuando sus labios se encontraron.
Luego fueron a su departamento, en donde comenzó la clase de juegos sexuales. Primero, Carlos le enseñó a besar, y logró que la lengua de Nicolás sea suya. Luego pasaron a la asignatura caricias, en donde ambos recorrieron todos sus cuerpos, hasta el último centímetro. Nicolás nunca había experimentado nada igual, ni siquiera había visto imágenes porno gays tan excitantes como el sexo que estaba viviendo. Luego vinieron sesiones de masturbación, sexo oral y penetración.
Toda su relación estuvo marcada por una ternura especial, dignas de aquellas historias de porno gays incestuosas, ya que quienes los veían pasar por la calle bien podrían imaginarlos como padre e hijo. Cinco años después, por distintas razones, se distanciaron y cuatro años más tarde, luego de un noviazgo fruto de un amor intenso, Nicolás contrajo matrimonio.
Pasaron ocho años y dos hijos desde su boda, pero Nicolás no puede olvidar aquellos momentos de porno gays que vivía con Carlos. El deseo de tenerlo entre sus brazos aún sigue intacto, sobre todo porque nunca quiso a ningún hombre más que a él.

A diario, miles de personas utilizan el metro como medio de transporte para llegar a sus hogares y trabajo. La minoría los encuentra sumamente atractivos para los encuentros sexuales. Este es el caso de Tadeo, de 24 años, quien se dedicaba a pasearse por los vagones atestados de gente para cumplir sus fantasías porno gays.
Durante toda esa semana, Tadeo no había podido enganchar a nadie para cumplir sus deseos porno gays, por lo que venía más caliente que nunca. El viernes, en hora pico, se dirigió al metro y entró al primer vagón. Divisó quienes podrían ser sus víctimas y se dirigió hacia ellas.
De repente se encontró siendo rozado por un importante paquete de un hombre que rondaba los 40 años. Tadeo se echó hacia atrás y paró aún más su trasero. Tenía ganas de protagonizar una de las mejores escenas porno gays exhibicionista que jamás había tenido. Se notaba que al hombre le encantaba porque refregaba su miembro en total erección contra Tadeo, haciéndolo gemir imperceptiblemente.
Por desgracia, uno de los mejores momentos porno gays que había tenido en público se terminó cuando comenzó a descender la gente. Fue entonces cuando el hombre hizo señas a Tadeo para que bajaran. El cuarentón de aspecto rudo lo condujo hacia otro vagón, en el cual casi no entraba un alfiler. Subieron como pudieron y las fantasías porno gays se apoderaron de Tadeo nuevamente, cuando el hombre siguió con su tarea por detrás, metiéndole sus manos dentro de los pantalones, mientras que por delante empezaba a rozarse frondosamente con un jovencito que apenas llegaba a los 20. Parecía que todo iba camino a terminarse cuando el coche volvió a quedarse sin gente, pero no fue así. Los tres siguieron con su trabajo en los baños de la estación. Continuará.

Ariel estaba a punto de formalizar con Carla, y era hora de conocer a sus padres. Si bien tenían una vida sexual bastante agitada, como toda pareja que recién comienza, Ariel no había confesado su bisexualidad. Él seguía consumiendo fotos y videos porno gays en su privacidad y no consideraba mal sus acciones, puesto que estaba enamorado de Carla.
El problema apareció cuando conoció a su suegro, Raúl. Era personal trainer, profesor de educación física y musculación en un gimnasio. A Ariel se le despertaron las más ocultas fantasías porno gays cuando lo vio. Muy amablemente hablaron y comieron toda la noche, hasta que Raúl se ofreció a mostrarle la casa. Ariel tenía el corazón a mil por hora de sólo imaginarse a ese hombre a solas con él, como si fueran a protagonizar momentos porno gays que siempre había imaginado con un macho así.
Sin perder la compostura pero con las fantasías porno gays a flor de piel, Ariel recorrió toda la casa guiado por Raúl, hasta que llegaron a la piscina. Era verano, por lo que Raúl propuso que se zambulleran. Según le comentó su suegro, al llegar un miembro nuevo a la familia debía bautizárselo haciéndolo meter desnudo al agua.
Con miedo por lo que podría pasar, Ariel aceptó sólo con la condición que Raúl se sumergiera con él, en sus mismas condiciones. Era una oportunidad perfecta para ver a su suegro desnudo, alimentando sus deseos porno gays. Ariel tuvo una erección debajo del agua cuando lo vio llegar y mojarse junto a él, pero logró disimularla muy bien y salió airoso de momento.
Desde que se despidieron, Ariel quedó obsesionado con su suegro. No faltaría oportunidad para que volvieran a encontrarse y así seguir fomentando su deseo hacia Raúl.

Esa noche después de semejantes espectáculos porno gays, Juan debió quedarse a dormir en la casa del anfitrión, Sergio. Era tarde ya, pero ambos decidieron volver a jugar a la competencia que ponía como castigo actividades sexuales. Era obvio que algo iba a pasar entre ellos, puesto que no había nadie más.
Juan y Sergio comenzaron a sacarse una a una las prendas, cada vez más deseosos de saber quién protagonizaría alguna de las escenas porno gays por ambos imaginadas.
Sergio fue quien perdió y Juan decidió que su castigo sería tener sexo con él. Lo dijo en tono de broma, para ver cuál era la reacción de Sergio, quien le confesó que estaba esperando que se lo pidiera. Su excitación fue tal que antes de que Sergio terminara de decírselo ya tenía el pene bien duro.
Sergio se acercó y le dijo que tenía ganas de hacer todo lo que habían visto más tarde en las películas porno gays que habían alquilado. En sus fantasías, Juan siempre había soñado recrear momentos porno gays con Sergio, ya que era el que mejor cuerpo y miembro tenía de los seis.
Entonces, comenzaron a besarse, con temor al principio, pero con tanto placer que gemían sólo por sentir sus cuerpos desnudos rozarse.
Llevaron sus penes a sus respectivas bocas y comenzaron un 69 perfecto. Parecían actores de filmes porno gays con años de experiencia, siendo que ninguno había tenido sexo antes.
Juan le pidió a Sergio que lo penetrara. Con dificultad al principio, pero luego con el más ardiente deseo se fundieron en movimientos que los hicieron acabar casi al unísono.
Ese jueves ellos habían ido un paso más allá que los demás y prometieron que impondrían ese tipo de penitencia a quienes perdieran el juego de allí en adelante.